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29-06-2010
Donostia-San Sebastián única ciudad del estado en formar parte de la Red de Ciudades Amigables con la Edad.

El pasado 29 de junio se constituyó oficialmente esta red de carácter mundial bajo el auspicio de la OMS que integra a nueve ciudades de tres continentes y entre las que se encuentra Nueva York, ciudad que centralizó el acto de presentación en el que estuvo presente el alcalde, Michael Bloomberg.
La Organización Mundial de la Salud-OMS lanzó la Red Mundial de Ciudades Amigables con la Edad en respuesta al rápido envejecimiento de la población mundial. Su objetivo es contribuir a crear entornos urbanos que permitan a las personas conservarse activas y saludables.
Donostia-San Sebastián tiene el privilegio de estar en ese primer grupo de ciudades que conforma este organismo y entre las que se encuentran Nueva York, Manchester (Reino Unido), Bruselas (Bélgica), Ginebra (Suiza), Melville (Australia), Portland (EEUU), London (Canadá) y Louth County (Irlanda).
El Plan Estratégico de Donostia-San Sebastián ha coordinado este proyecto en colaboración con el departamento de Bienestar Social del ayuntamiento de Donostia-San Sebastián y la Fundación Matía.


En la actualidad, el 20,5% de la población donostiarra es mayor de 65 años (con una evolución del 12,5% en 1981, y del 18,5% en 2001) mientras que una de cada 16 donostiarras supera los 80 años, en su mayoría mujeres.

En el futuro está cifra se verá incrementada notablemente, según la proyección demográfica 2005-2020 del EUSTAT en la CAV el número de mayores de 65 años será de uno de cada cuatro ciudadanos mientras se prevé que se duplique el número de mayores de 85 años (de 42.800 en 2005 a 93.000 en 2020).

Por ello, las sociedades desarrolladas necesitan estar preparadas para hacer frente a los retos asociados a las poblaciones envejecidas. Es necesario anticiparse a los cambios sociales parejos al envejecimiento, asumir que los patrones de asistencia, familiares, laborales y sociales están cambiando. Aspecto que cobra mayor peso en el caso de las mujeres que, como media viven entre 6 y 8 años más que los hombres.

Mientras la respuesta global tiende a focalizarse en la demanda de una mayor implicación de los gobiernos de cara a elevar las pensiones y la asistencia sanitaria, la OMS considera que sería más adecuado enfatizar en la contribución positiva que las personas mayores tienen en la sociedad.
“La población mayor es un recurso vital, frecuentemente infravalorado, para las sociedades y las familias. Su contribución sólo podrá ser totalmente valorada si se conserva la salud y si se superan las barreras que impiden su implicación con la familia y la comunidad” en palabras del Dr. John Beard, máximo responsable de la Red y director del Departamento de Envejecimiento y Vida de la OMS, en Ginebra.
“El apoyo de la comunidad y los servicios sanitarios son importantes pero a menos que el entorno contribuya a mantener a las personas mayores conectadas e implicadas, se corre el riesgo de que éstas se aíslen y se marginen” indica Beard.

La entrada en esta Red Mundial implica asumir actuaciones concretas en diversos campos para mejorar el entorno a los residentes de mayor edad.
Donostia-San Sebastián en la Red.
San Sebastián ingresa en esta red a partir de un trabajo de investigación llevado a cabo en 2009 coordinado por el Plan Estratégico de Donostia-San Sebastián en colaboración con Matía Fundazioa y el departamento de Bienestar Social del Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián.
El objetivo del estudio se centra en conocer los aspectos del municipio que son “amigables con las personas mayores”, destacar las barreras y problemas que se detectan y plantear posibilidades de mejora.
Para ello, se recaba la opinión de ocho grupos focales compuestos por personas mayores, cuidadores familiares, proveedores de servicios y ONGs.

La valoración general que se extrae de este trabajo es satisfactoria. Se considera que San Sebastián es “bastante amigable con los mayores” aunque se puntualizan propuestas de mejora en todas las áreas de investigación.
Las personas participantes valoran los aspectos positivos y negativos de diferentes ámbitos (transporte, vivienda, redes y apoyo social, empleo y participación, respeto e inclusión social, comunicación información, servicios sociales y de salud, espacio al aire libre y edificios) y realizan a su vez aportaciones o propuestas de mejora.

Algunas propuestas de mejora.
Espacios al aire libre y edificios públicos: instalar “parques de mayores” en todos los parques, más baños públicos, cronómetros visuales en semáforos, más bancos y lugares de descanso en los barrios altos de la ciudad así como mejorar su estética, aumentar comunicación y contacto con el centro de la ciudad.

Transporte: mayor disposición de tarjetas o abonos, mayor acceso a dispositivos de accesibilidad y la concienciación de los conductores, ampliar disponibilidad de las ambulancias para desplazamientos de salud a otras circunstancias en personas dependientes.

Vivienda: generalizar el proyecto de Ayuda a Domicilio Complementaria para personas mayores y discapacitados de Cruz Roja, ofrecer asesoramiento para el cambio de vivienda o fomentar el desarrollo de formas residenciales alternativas.

Redes y apoyo social (familia, vecinos, comercios próximos): compatibilizar el trabajo y el cuidado a familiares, flexibilizar horario guardería, modificar el diseño de urbanizaciones y espacios comunitarios para favorecer la interacción vecinal, fomentar el desarrollo de vecindarios heterogéneos para evitar la segregación e impulsar la presencia de pequeño comercio cerca de las viviendas de los mayores de cara a aprovechar potencialidades de este colectivo (punto de información, agentes de control y detección de situaciones de riesgo, mejora accesibilidad e instalaciones del comercio…).
Empleo y participación: promover la permanencia en el mercado laboral a las personas mayores que lo deseen fomentando iniciativas como la flexibilidad de horarios o la reducción de jornada, Crear centros de ocio intermedios en los que se compartan espacios con personas de todas las edades.

Respeto e inclusión social: trabajar en la desmantelación de estereotipos negativos sobre los mayores, fomentar actividades intergeneracionales orientadas al intercambio y al reconocimiento mutuo de distintos grupos de edad, normalizar y hacer más visible el proceso de envejecimiento en la sociedad, fomentar una imagen positiva de los mayores, útiles al conjunto de la sociedad, reducir las desigualdades económicas y facilitar el acceso de todos los mayores a la vida social.

Comunicación e información: crear espacios dentro de las instituciones públicas donde las personas mayores, con apoyo de personal cualificado, puedan acceder a ordenadores para la realización de prácticas cotidianas (comprar entradas, reservar un billete de transporte, enviar un formulario, etc), favorecer el acceso a las nuevas tecnologías, pero ser conscientes de que muchos de los muy mayores pueden no estar interesados y, en consecuencia, establecer y fortalecer canales alternativos, fomentar la comunicación directa y personalizada, evitar la sobrecarga de información, utilizar las ventanillas del ayuntamiento en las que se realizan trámites específicos para mayores para informar de las cuestiones relevantes, utilizar recursos disponibles (ventanillas del ayuntamiento, asistentes domiciliarios, teléfono, etc.) para comunicarse con los mayores y para que éstos pudieran también hacer llegar sus opiniones a la administración.

Servicios sociales y sanitarios: crear una Ventanilla única que coordine los servicios sociales y sanitarios, crear un centro intermedio, anterior al centro de día, aumentar el número de centros y disponerlos por todos los barrios de la ciudad a un precio asequible, introducir más geriatras en Centros de Salud y hospitales, impulsar espacios centrados en el ocio y tiempo libre en los que personas de todas las edades puedan compartir actividades.

El Programa Ciudades Amigables con la Edad de la OMS, comenzó en 2006 con un proyecto que identificaba los elementos clave del entorno urbano, que garantizaban un envejecimiento activo y saludable. Investigadores de 33 ciudades confirmaron la importancia de contar con un transporte accesible, con espacios y edificios exteriores y con una vivienda adecuada, subrayando además, la necesidad de impulsar las conexiones que permiten a las personas mayores ser miembros activos de la sociedad, sobrellevar el envejecimiento y disponer de oportunidades para la participación civil y para el empleo.
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