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Noviembre 2010

Entrevista a Jorge Letamendia. Concejal de Urbanismo y Vivienda del ayuntamiento de Donostia-San Sebastián.

Jorge Letamendia lleva más de una década al frente de uno de los departamentos con más peso en la ciudad, vivienda y urbanismo. Y ya entonces (hace una década) se hablaba de la estación de autobuses, algo que, sin duda, y en palabras del propio concejal será realidad en los próximos años. Así lo recoge, al menos, el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) cuya revisión se ha aprobado este verano.

“Concejal objeto” como él mismo se define, en tono divertido,  puede presumir de ser pionero en España a la hora de mostrar los edificios de la ciudad en 3D a través de la herramienta Google Earth. Eso sí, no escatima elogios al equipo humano que conforma su departamento.

Letamendia es licenciado en Químicas, casado y con dos hijas, en su día, cumplió un año de condena por antifranquista.

Sobre la evolución del urbanismo y sobre cómo se imagina la ciudad en el futuro, hablamos en la siguiente entrevista.


El pasado mes de junio se aprobó por unanimidad en el pleno municipal el PGOU que toma el relevo del anterior de 1995.
¿Cuáles serían los cambios sustanciales del PGOU de 1995 al vigente?

Primero de todo, quiero hacer una puntualización. En matemáticas, el Plan General salió adelante por unanimidad pero en la política,  entiendo que no fue así. Y me explico.

El PGOU se aprobó por unanimidad y sin embargo, en el Pleno, manifesté que varios grupos de la oposición, aunque finalmente votaron a favor del Plan General, sin embargo,  en las enmiendas que habían defendido momentos antes, se enfrentaban a expedientes urbanísticos fundamentales de la revisión del PGOU.

En cuanto a los cambios, en un elemento esencial para la ciudad como es el Plan General hay pocos cambios. El modelo orgánico de la ciudad (la forma en que ésta se implanta en el territorio) sigue siendo el mismo que el dibujado en 1995.

Por otra parte, el Plan General sigue teniendo una visión controlada del crecimiento urbano necesario en la ciudad, asegurando, sin embargo, la preservación de amplios espacios sin ocupar urbanísticamente,  manteniendo, por tanto, sus valores naturales.

El Plan General del 95 preveía unas 14.000  viviendas nuevas y la revisión aprobada en 2010 prevé unas 16.000. Esta cifra, está bastante lejos de las 22.000 que legalmente eran posibles dentro de la revisión porque hemos entendido que la ciudad necesita crecer, por los cambios demográficos ligeramente al alza que se esperan  en la próxima década, pero y, sobre todo, porque es necesario responder al fenómeno de la disminución de habitantes por cada vivienda.

Es decir, somos los mismos pero necesitamos más vivienda y la ciudad de San Sebastián necesita seguir creciendo unas 800 nuevas viviendas por año de promedio. Con todo ello,  los números de la revisión del Plan General  aseguran este crecimiento.

Ahora bien, dicho esto, la revisión del Plan General, también desde el punto de vista de la vivienda, contempla un cambio muy importante.

En el 95 se preveía un 40-42% de vivienda de protección pública,  y en su revisión de 2010, prácticamente llegamos a dos tercios. Es decir, se han incrementado notablemente las viviendas de protección pública previstas en el planeamiento urbanístico, manteniendo, sin embargo, los números de vivienda libre que entendemos que la ciudad también demanda.

Y en esta apertura de más de 10.000 viviendas de protección pública lo que hemos hecho  ha sido ampliar muchísimo la gama de las diversas tipologías de vivienda que van dirigidas a los diferentes segmentos de la  sociedad que necesitan respuestas específicas.

Tenemos contemplado un número muy importante de VPO, del que la voluntad política de este ayuntamiento es que el 50% se desarrolle en régimen  de alquiler.

Pero también tenemos un número significativo de viviendas tasadas que están dirigidas a sectores sociales que necesitan también ayuda pero que tienen niveles económicos algo más altos. Además, realizamos un esfuerzo muy grande, cerca de 1.300 apartamentos para jóvenes y mayores, para colectivos específicos, a través de los programas de los que San Sebastián es pionera.

La vivienda centra, en gran medida, el contenido de Plan General y supone además uno de los problemas más acuciantes de nuestra ciudad. ¿La construcción de esas 16.000 viviendas previstas, el 62% de VPO, soluciona este problema?

Desde el punto de vista de la vivienda libre que está obviamente condicionada por promotores privados y por la necesidad de los ciudadanos de adquirirlas a través de un tráfico normal tendrá los números adecuados.

Lo que siempre hemos entendido en este ayuntamiento  es la necesidad de dar respuesta a los sectores de la sociedad más necesitados y a tomar el protagonismo en la planificación.

Esto para los ciudadanos de San Sebastián puede no ser una sorpresa porque están acostumbrados, pero no es lo normal.

La mayoría de los ayuntamientos no asume como responsabilidad propia la promoción de viviendas protegidas.

En esta ciudad, hemos entendido hace muchos años que esa es una obligación municipal y lo estamos cumpliendo. Y yo creo que en la perspectiva de los próximos ocho años, más en la parte final que en la parte primera, conseguiremos que se agoten las listas de demandantes de vivienda de protección publica. Algo, que está considerado como una referencia difícil pero perfectamente realizable.

Y en consecuencia, el ritmo de construcción de las últimas promociones tendrá que esperar a que se conformen nuevas listas de demandantes.

La revisión  del PGOU ha supuesto ocho años de trabajo.
¿Cuál ha sido el aspecto más complicado al que han tenido que dar respuesta?

Se trata de procesos largos y complicados, de hecho, ha durado lo mismo que la revisión anterior, que empezó en el 88 y concluyó  en el 95. Tan es así, que somos uno de los municipios vascos, de gran tamaño, que ha hecho la revisión completa en el plazo más corto de tiempo comparándolo con la revisión del  plan anterior.

Son fenómenos muy complejos porque, obviamente, urbanismo, es decir, la toma de decisiones de que cosas van en cada sitio afecta a muchísimos intereses públicos y privados, y por lo tanto, tiene que hacerse a través de procesos muy garantistas, procesos de participación muy intensos con la manifestación de la opinión de los ciudadanos, promotores, propietarios que se contempla.

¿Cómo será Donostia-San Sebastián dentro de ocho años, cuando venza el PGOU?

Más bonita (entre risas), más eficaz, habiendo dado mejores respuestas a las necesidades de vivienda de los ciudadanos, habiendo creado varios polígonos de actividades económicas nuevas que respondan a las necesidades de una ciudad que en los últimos años no ha podido dar respuesta a la necesidad de reubicar empresas, de que determinadas empresas crezcan o de crear nuevas empresas.

Y por supuesto, tendrá resueltos temas que son fundamentales en las necesidades de la ciudad como algunos equipamientos especiales.

Contará con una planta de valorización energética de los residuos, dando respuesta a un problema muy complejo, una nueva cárcel y, tendrá sin ninguna duda, una estación de autobuses que es una asignatura pendiente de la ciudad.

Además estará dotada de un conjunto de equipamientos culturales, deportivos y sociales extraordinarios que los responsables del ayuntamiento dentro de ocho años tendrán serias dificultades para poder mantener.

Donostia-San Sebastián hizo una apuesta por la Ciencia y la Innovación en el plan estratégico 2010. ¿Responde el Plan General a este modelo de ciudad que incorpora el conocimiento como eje estratégico y al que hay que dar respuesta desde el urbanismo?

El urbanismo está implicado en cualquier actividad de la ciudad, especialmente, en una ciudad con una manifiesta escasez de suelo físico. Es terrible, somos un municipio pequeño, un territorio pequeño y los distintos usos urbanísticos compiten por el suelo.

Desde el punto de vista de la apuesta de la ciudad, que obviamente como concejal comparto, por la especialización en las biotecnologías, en las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) etc. nuestra principal función es permitir que existan parques tecnológicos y centros especializados.  Y esto lo venimos haciendo a través de varios procesos:

El Parque tecnológico de Miramón ha incrementado en un 50% sus posibilidades edificatorias, extrañamente, no porque lo pidiera el  parque tecnológico sino porque lo planteó el propio  ayuntamiento de San Sebastián.

Entendimos que el Parque Tecnológico debía crecer, y de hecho, a través de una modificación del Plan General le dimos 50.000 metros de techo nuevo. Eso es contribuir, de una forma importante, a su desarrollo.  

Por otra parte, también se ha hecho un esfuerzo especial porque en parcelas de equipamiento comunitario,  en diferentes puntos de la ciudad, se puedan implantar actividades que forman parte de este ámbito, como es el caso de la Casa del Talento o Residencia de Investigadores de Rozanés. Un proyecto muy especial del alcalde de la ciudad que no deja de ser una aportación desde el urbanismo a este tipo de cuestiones.

Es evidente que una ciudad mejor, en todos los sentidos, mejor comunicada, con mayor calidad de sus espacios públicos, de sus dotaciones etc. es una ciudad que también resulta más atractiva para este tipo de empresas y de trabajadores cualificados.

Creo que la ciudad de San Sebastián es una ciudad atractiva, y el Plan General va a ayudar, en mayor medida, a que lo sea aún más.

En palabras del alcalde, Odón Elorza, “tenemos el Plan adecuado para salir de la crisis en las mejores condiciones”. ¿Cuáles serían esas condiciones?

Lo que compartimos esencialmente el alcalde de la ciudad y yo mismo, como concejal de urbanismo y vivienda,  es que ante esta pavorosa crisis que estamos atravesando el papel que las Administraciones, al menos de los que entendemos que debemos dotar a las actividad pública de una actitud progresista, es que hay que tomar la iniciativa.

Existe una tendencia excesivamente generalizada a esperar que pase la crisis y vuelvan a retomarse procesos que ante la crisis han quedado paralizados. Y es nuestra responsabilidad hacer cosas en el contexto de las crisis, tomar decisiones, asumir riesgos y responsabilidades.

Es un hecho que desde el comienzo de la crisis, en 2008,  el 75% de las nuevas viviendas que se están construyendo en la ciudad son impulsadas por el ayuntamiento, es un ejemplo significativo de “tomar la iniciativa”.

Y, por suerte, la crisis que no sabíamos que iba a venir, nos ha pillado preparados, porque hemos estado tomando decisiones, en los años anteriores, tendentes a que gran parte de los procesos de urbanización y edificación de la ciudad dependan del impulso municipal.

Quienes no han hecho ese trabajo de preparación previa tienen menos armas en estos momentos.

Una de las novedades que incluye su departamento es la guía oficial de  Donostia-San Sebastián en Google Earth donde se incorporan los edificios de la ciudad en 3D.  ¿Se abre un nuevo horizonte para el urbanismo?

Probablemente en estas cosas la edad influye, uno es un tanto torpe a nivel personal en materia de nuevas tecnologías, pero, por suerte el departamento de urbanismo cuenta con un equipo humano preparado y , en esta materia, como en algunas otras, han sido ellos quienes han tomado la iniciativa.

A todos nos gusta salir bien en las comparativas y los rankings y ser punteros. Pues bien, San Sebastián es una ciudad puntera en desarrollar la guía de los edificios de la ciudad en tres dimensiones, somos los primeros en Euskadi y también en toda España.

Y quiero agradecer desde aquí el trabajo realizado por todo el equipo y, en especial, por parte del responsable técnico, Ibón Ramos, como impulsor de este proyecto, ya que en gran medida ha pasado por sus manos el ser capaces de modelizar la ciudad y hacerla visible a través de estos medios.

¿Las nuevas herramientas de planificación abren nuevos horizontes para repensar la forma de hacer urbanismo pivotando más sobre las personas (cómo se desplazan, cómo generar entornos que potencien las relaciones sociales, etc.) que sobre el diseño físico de la ciudad?

Quizás, la cuestión no es tanto enfrentar el diseño físico de la ciudad con el interés de las personas, sino establecer el diseño físico de la ciudad teniendo en cuenta los intereses de las personas. El urbanismo es, en gran medida, el establecimiento del uso del suelo en el territorio pero el nuevo Plan General de la ciudad ha pretendido introducir también los dos criterios de la pregunta.

Hay un capítulo importante sobre los temas de movilidad, estableciendo no solo los viales rodados y la importancia de la trama ferroviaria, especialmente de cercanías, para favorecer la accesibilidad general, y también hay contenidos muy específicos sobre el transporte público, sobre las peatonalizaciones, sobre las redes de paseos peatonales y de “bidegorris” en la ciudad.

Por otra parte, en el diseño de la ciudad y de los nuevos desarrollos urbanos hay una apuesta muy importante sobre las misturas de usos que posibiliten accesibilidad peatonal entre las viviendas, equipamientos de barrios, actividad económica, unas densidades y crecimientos a partir de los núcleos urbanos existentes, la priorización de ejes comerciales y de equipamientos que favorezcan el modelo de una ciudad encontradiza.

Estrategia 2020 Donostia-San Sebastián (el plan estratégico 2010-2020) verá la luz antes de que finalice el año y definirá los proyectos estratégicos de la ciudad de cara a la próxima década. ¿Cuáles son, en su opinión, los retos a los que debería responder la ciudad en el futuro?

Primero empezaré por decir, que como concejal de urbanismo y vivienda es mi responsabilidad y mi reto que las estrategias que se decidan en la ciudad en su conjunto  tengan su reflejo urbanístico adecuado.

Suelo decir, muchas veces en la junta local de gobierno que yo soy un “concejal objeto”. Soy el “vehículo” para que políticas municipales que tienen su protagonismo en otros departamentos se tramiten y  se canalicen a través del departamento de urbanismo.
Y en esas ocasiones disfruto siendo un concejal objeto que tramito expedientes, planes urbanísticos e iniciativas a petición y al servicio de políticas municipales.

Por lo tanto, la primera y principal responsabilidad es que como concejal ayude en las decisiones del Plan Estratégico.
Y por otro lado, entiendo que el Plan Estratégico viene trabajando, desde hace años, con equipos propios y cualificados y tiene una idea bastante clara de por dónde tiene que ir la ciudad en los próximos años y desde luego comparto todos ellos.

La apuesta por un tipo de economía más cualificada, por las mejoras de comunicación y movilidad interna etc. son políticas con las que estoy de acuerdo, porque formó parte de los órganos de toma de decisiones.

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